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23 de octubre de 2008

Cómo hacer más extraordinaria tu vida

Mujer feliz

Doña Rosa era una ascensorista de un viejo edificio de juzgados en Bogotá que usualmente estaba congestionado de visitantes, los cuales, asustados, perdidos, molestos, afanados o simplemente apáticos, esperaban atiborrarse en uno de los viejos ascensores.

Cuando se abría la puerta, la multitud que salía empujaba a la que quería entrar, armando un caos que se repetía en casi todos los pisos; además del calor y los olores concentrados en el elevador.

A pesar de esto doña Rosa cuidaba su máquina como si fuera la más fina y valiosa.
Cada mañana, ella brillaba las partes metálicas y la aseaba lo mejor posible.

De todas maneras andaba sonriente y entusiasta, saludaba y despedía al abrir las puertas, disfrutaba sorprendiendo a sus viajeros frecuentes al recordar sus nombres, hacía bromas para que la gente sonriera, y respondía de buena gana a toda clase de preguntas. Aparte de eso vendía papel oficial, sellos de correo, y en sus pocos ratos libres le encantaba tejer ropa para bebés.

Un día alguien le preguntó cómo podía permanecer tan contenta en esa clase de trabajo incómodo, rutinario y mal pagado.

A lo que ella contestó:

Muchas personas creen que yo actúo así por la gente, pero en realidad lo hago por mí. Cuando trato bien a mis pasajeros me siento satisfecha, si los ayudo, la mayoría me trata bien y me aprecia.

Sé que mi ascensor es viejo y mal mantenido, -continuó-, pero cuando lo limpio y lo brillo, me estoy cuidando a mí misma, porque aunque no es mío, vivo en él muchas horas de mi vida y si lo trato bien, me va a servir mejor.

¿Y todos los otros ascensoristas piensan así? -le preguntaron-.

No, -respondió-, algunos de mis compañeros piensan que su tiempo de trabajo no les pertenece a ellos. Dicen que es el tiempo de la empresa. Parecen ausentes, es como si murieran a las ocho de la mañana y resucitaran a las seis de la tarde. Suponen que trabajando de mala gana van a maltratar al jefe o a otros, cuando en realidad es el tiempo de su vida, algo que nunca van a recuperar.

Amigo, qué fácil es convertir lo ordinario y lo rutinario en algo divertido y extraordinario. Todos los días puedes hacerlos diferentes. Las actividades y las personas se vuelven aburridas cuando le quitas el corazón a lo que haces.

¿Cómo podrías hacer más extraordinaria tu vida?
La aventura no está en lo que haces, sino en cómo lo haces.

30 de junio de 2008

¿Puedo ser Cristiano sin unirme a una iglesia?

Cristianos yendo a la iglesia

¿Puedo ser Cristiano sin unirme a una iglesia?

Si, es posible. Pero es como ser:

... un estudiante que no asiste a la escuela.

... un soldado que no se une al ejército.

...un ciudadano que no paga impuestos ni vota.

...un vendedor que no tiene clientes.

... un explorador sin un campamento de base.

... un marinero en un barco sin tripulación.

... un comerciante en una isla desierta.

... un escritor sin lectores.

... un padre sin familia.

... un jugador sin equipo.

... una abeja sin colmena.

¿Quieres ser un cristiano así?

6 de octubre de 2007

El abecedario para tu vida

El abecedario cristiano

A-laba a Dios en cada circunstancia de la vida
B-usca la excelencia, no la perfección.
C-uenta tus bendiciones en vez de sumar tus penas.
D-evuelve todo lo que tomes prestado.
E-ncomienda a tres personas cada día
F-íate de Dios de todo corazón y no confíes en tu propia inteligencia
G-ózate con los que se gozan y llora con los que lloran
H-az nuevos amigos pero aprecia a los que ya tienes.
I-nvita a Cristo a ser tu Señor y Salvador.
J-amás pierdas una oportunidad de expresar amor.
L-ee tu Biblia y ora cada día.
M-antente alerta a las necesidades de tu prójimo.
N-o culpes a los demás por tus infortunios
O-lvida las ofensas y perdona así como Dios te perdona.
P-romete todo lo que quieras; pero cumple todo lo que prometes.
Q-ue se te conozca como una persona en quien se puede confiar.
R-econoce que no eres infalible y discúlpate por tus errores.
S-é la persona más amable y entusiasta que conoces.
T-rata a todos como quisieras que te traten.
Ú-nete al ejército de los agradecidos.
V-ístete de misericordia, humildad y paciencia.
Y -no te olvides de soportar a los demás como a ti te soportan.
Z-áfate de las garras seductoras de Satanás

Pon en práctica lo antes mencionado.

El árbol triste y desorientado: sé tú mismo

Reflexión del árbol

Había una vez... en algún lugar que podría ser cualquier lugar, y en un tiempo que podría ser cualquier tiempo, un hermoso jardín con manzanos, naranjos, perales y bellísimos rosales, todos ellos felices y satisfechos. Todo era alegría en el jardín, excepto por un árbol profundamente triste. El pobre tenía un problema: ¡No sabía quién era.! 

Lo que te faltaba es concentración, le decía el manzano: "Si realmente lo intentas, podrás tener sabrosísimas manzanas, ¡ve que fácil es!" "No lo escuches", exigía el rosal. "Es más sencillo tener rosas y ¡ve que bellas son!" Y el árbol desesperado, intentaba todo lo que le sugerían, y como no lograba ser como los demás, se sentía cada vez más frustrado. 

Un día llegó hasta el jardín el búho, la más sabia de las aves, y al ver la desesperación del árbol, exclamó: "No te preocupes, tu problema no es tan grave, es el mismo de muchísimos seres sobre la Tierra. Yo te daré la solución... No dediques tu vida a ser como los demás quieren que seas. Sé tú mismo, conócete... y para lograrlo, escucha tu voz interior." Y dicho esto, el búho desapareció. 

"¿Mi voz interior?... ¿Ser yo mismo?... ¿Conocerme?..." Se preguntaba el árbol desesperado, cuando de pronto, comprendió. Y cerrando los ojos y los oídos, abrió el corazón, y por fin pudo escuchar su voz interior diciéndole: "Tú jamás darás manzanas porque no eres un manzano, ni florecerás cada primavera porque no eres un rosal. Eres un roble, y tu destino es crecer grande y majestuoso. Dar cobijo a las aves, sombra a los viajeros, belleza al paisaje... Tienes una misión:¡Cúmplela!" 

Y el árbol se sintió fuerte y seguro de si mismo y se dispuso a ser todo aquello para lo cual estaba destinado. Así, pronto llenó su espacio y fue admirado y respetado por todos. Y sólo entonces el jardín fue completamente feliz.

Yo me pregunto al ver a mi alrededor, ¿Cuántos serán robles que no se permiten a si mismos crecer?... ¿Cuántos serán rosales que por miedo al reto, sólo dan espinas?... ¿Cuántos, naranjos que no saben florecer? 

En la vida, todos tenemos un destino que cumplir y un espacio que llenar. No permitamos que nada ni nadie nos impida conocer y compartir la maravillosa esencia de nuestro ser. ¡Nunca lo olvides!

1 de septiembre de 2007

Reflexión: La Roca Fuerte

La roca en el mar

Después de un naufragio en una terrible tempestad, un marino pudo llegar a una pequeña roca y escalarla, y allí permaneció durante muchas horas.

Cuando al fin pudo ser rescatado, un amigo suyo le preguntó:–¿No temblabas de espanto por estar tantas horas en tan precaria situación, amigo mío?.–Sí –contestó el náufrago–, la verdad es que temblaba mucho; pero… ¡la roca no…! Y esto fue lo que me salvó.

Salmos 18:2 Roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; Mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio.

Salmos 31:3 Porque tú eres mi roca y mi castillo; Por tu nombre me guiarás y me encaminarás.

Salmos 61:2 Desde el cabo de la tierra clamaré a ti, cuando mi corazón desmayaré. Llévame a la roca que es más alta que yo,

Salmos 71:3 Sé para mí una roca de refugio, adonde recurra yo continuamente. Tú has dado mandamiento para salvarme, Porque tú eres mi roca y mi fortaleza.